En el silencio de este cuerpo: un poema de Harold Cortés

Escribí este poema pensando en el momento en que la Luz del mundo, que es la vida de todo ser humano, viene e irrumpe nuestra oscuridad. Sólo en Cristo gozamos de la hermosa comunión con Dios en la faz de su gloria; fuera de él todo es tinieblas.

En el silencio de este cuerpo

La fatigada razón se asoma
y contempla, indeleble, el desastre:

Entró la noche en el silencio
de este cuerpo hueco
y creció como espinos la culpa,
la inquietante noticia de la muerte.

Contra el avance de la ruina,
contra el avance irreparable
de lo que tuvo principio y nombre amargo;
en el silencio de este cuerpo: el Verbo.

Sus pasos en las orillas del cielo;
la silueta del primer hombre sin pecado,
los huesos secos descansan en sus manos abiertas.

La fatigada razón se esconde.
Entra la luz en la noche,
crece sin reparo la gracia.

En el tiempo el alma se sostiene,
en el silencio de este cuerpo
que contempla,
indeleble, la luz admirable.

*Este poema hace parte de una colección de obras inéditas del autor y están registradas en la propiedad de derechos de autor según la ley vigente.