La brújula de mis sueños

Desde niños soñamos con ser adolescentes; luego, cuando somos adolescentes soñamos con ser jóvenes, y cuando somos jóvenes soñamos con ser adultos, libres e independientes (y que nadie nos diga qué hacer, qué ponernos o a dónde ir).

Pero cuando llegamos a ser adultos, aterrizamos las cosas y nos proyectamos con tener una casa, un vehículo, un Smart TV de 50 pulgadas, una familia hermosa y estabilidad en todos sus sentidos.

Sin embargo, ¿qué es un sueño? Es un evento imaginado que deseamos que se realice. ¡Y todos tenemos un sueño! Yo tengo muchos.

«La vida no tendría sentido si no tuviéramos sueños ni anhelos; de otra forma seriamos tan irracionales como los animales».

En otras palabras, ser humanos es ser soñadores.

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Mis sueños y Sus propósitos

Recuerdo que de pequeña soñaba con convertirme en una diseñadora de modas y una bióloga marina, y enfocaba todo lo que hacía en esa dirección: desde muy pequeña, le hacía vestidos a mis muñecas y las metía al tanque del lavadero imaginando que era el mar y que ellas buscaban ballenas.

Trataba de cumplir mis sueños a mi manera. Así, fui creciendo con el objetivo de ser bióloga marina y diseñadora, aunque Dios me había mostrado a mis ocho años que sería una ministra consagrada para Él. Sin embargo, al ser el sueño de Dios y no el mío, decidí ignorarlo, por un tiempo…

Cuando cumplí dieciséis años y me gradué del colegio, me pregunté: “¿ahora qué tengo que hacer para convertirme en lo que verdaderamente deseo?”. Aunque mi entusiasmo era fuerte, encontré mis primeros obstáculos en el camino: el dinero para pagar los estudios (¡la carrera era muy costosa y además tenía que dejar mi hogar e irme a Cartagena de Indias); sí, como muchos otros, perdí la esperanza.

Pero no me rendí tan fácil.

Me dije: «bueno, ya que no puedo nadar con las ballenas, al menos puedo llegar a ser una exitosa diseñadora». Recuerdo que tomé la decisión de inscribirme en la Academia de Dibujo Profesional de Cali y mis padres me apoyaron.

Estaba feliz, todo parecía fluir; por fin cumplía uno de mis sueños. Y de nuevo un pero: de repente todo empezó a ponerse complicado, ya no había dinero, no alcanzaba para mis estudios, y no tuve más remedio que retirarme.

Si alguna vez has tenido que hacer un alto en el camino por falta de dinero, sabes cómo se siente. Es una gran impotencia que nos paraliza. En aquellos días fui tan atrevida que le dije a Dios: «Si eres el Dios del oro y de la plata, ¿por qué no me provees?, ¿por qué no me dejas hacerme cargo de mi futuro?

El Señor no me respondía. Fueron varios meses de silencio. Hasta que un día me hizo entender que ese no era su sueño, era solo el mío, un sueño que a lo mejor estancaría los grandes propósitos que Él tenía para mi vida.

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Un ejemplo bíblico muy particular

¿Quieres saber más de mi historia? Antes de seguir, quiero presentarte a una persona que hizo algo muy parecido hace miles de años, en tiempo de los Jueces de Israel; él se empeñó en cumplir a tal punto sus sueños que estanco los que Dios tenia para él. Su nombre era Sansón.

La historia de Sansón es muy particular. Tenía un hermoso nombre, proveniente del hebreo Shimson, que significa “sol”, «radiante» y «poderoso». Este fue uno del los últimos jueces de los antiguos hijos de Israel. Toda su historia está en el libro de Jueces, capítulos 13 al 16.

El primer sueño que Dios nos muestra en esta historia fue el que le dio a sus padres. Ambos querían un hijo pero la esposa era estéril. Dice en Jueces 13:3: “A esta mujer apareció el ángel de Jehová. Y le dijo: he aquí que tu eres estéril y nunca has tenido hijos; pero concebirás y darás a luz un hijo”.

Quién era este hijo, pues nada más ni nada menos que Sansón. Por lo tanto, con este sueño, Dios le dio varias indicaciones y deberes que ella debía cumplir. ¡Y Sansón nació!

Al igual que sus padres, Dios tenía un sueño para este niño, como lo vemos en Jueces 13:7: “He aquí que tu concebirás y darás a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda por que este niño será Nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte”. Que fuera Nazareo implicaba que debía ser apartado y consagrado para el servicio a Dios.

Lamentablemente, conforme leemos la historia, nos damos cuenta de que Sansón colocó obstáculos para que el sueño de Dios se hiciera realidad en su vida. Mencionemos algunos hechos importantes.

  1. Casarse con la mujer filistea Timnat (Jueces 14: 3). Y dijo Sansón “tómame esta por mujer porque ella me agrada.” Aquí Sansón demostró obstinación, pues solo le importó lo que a él le agradaba sin tener en cuenta al Señor. ¿Cuántos nos hemos enfrascado en que algo debe ser así como lo decimos, lo queremos y lo pensamos, muy a pesar de que Dios no nos ha dado señales para saber que lo aprueba?
  2. Saciar su propio ego (Jueces 15:3-5). Dijo Sansón: “sin culpa seré esta vez respecto a los filisteos, si mal les hiciere». «Y fue Sansón y cazó trescientas zorras y tomó teas, juntó cola con cola, y puso una tea entre cada dos colas. Después encendió las teas, y soltó a las zorras en los sembrados de los filisteos y quemó las mieses amontonadas y en pie, viñas y olivares”.  De esta manera, Sansón sació su venganza y su propio ego de poder lograr lo que se proponía.
  3. Saciar su propio placer (Jueces 16:4 ). Enseña la Escritura: “después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila”. Sansón buscó tanto saciar su placer al unirse con esta mujer filistea que incluso le reveló sus puntos débiles con tal de no decepcionarla. Y, como bien sabemos, al final todo esto lo llevo a la derrota.
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Cuando Dios es el que va al timón, nuestra vida llega a un buen destino

Así como Sansón, obstinado con sus sueños, yo también lo fui. A pesar de ello, Dios me recordó cuál era su sueño y me animó a cumplirlo; primero preparó las circunstancias (falta de ingresos económicos, entre otras cosas), y luego puso en mi corazón el deseo de estudiar Teología, todo ello para tener herramientas para desarrollar el ministerio.

¿Saben qué? El dinero nunca volvió a ser un problema: ¡Dios siempre proveyó hasta el final! Además, en este nuevo camino tuve la oportunidad de servir en la iglesia del Señor en Colombia y Estados Unidos, y también conocí a mi esposo, con quien llevamos a cabo el ministerio de El Camino de Damasco y muchos más.

Cuando un sueño es de Dios, todo fluye. Eso sí, como la madre de Sansón, tuve que cumplir con mis deberes y compromisos con Dios. Recordemos: Sansón murió con los sueños rotos, las columnas cayeron sobre él, así como sobre los filisteos, pero ¿creemos que eso es lo que Dios planeaba para él? Es cierto que Dios tiene todo decretado y que cada cosa que ocurre en el mundo ya está en los planes de Dios, pero también creo que era el deseo de Dios que Sansón se consagrara más para Él.

Este valiente guerrero israelita perdió esos sueños por cumplir con los suyos. Sí, al final sirvió a los planes del Señor, pero pagó un alto costo, un costo y un sufrimiento innecesarios. No en vano Isaías escribió acerca de Dios que: “mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos” (55:8).

Te has preguntado: ¿Cuáles son los sueños que el Señor tiene para ti? ¿Cuáles son los caminos por los que Él te quiere conducir?

Si luchamos por cumplir nuestros sueños (esos que no están acordes a Su voluntad), serán frustrados tarde o temprano y al final tu vida será derrotada por tus propios anhelos. Pero si decidimos poner nuestra mirada en Dios y pedirle al dador de sueños que nos guíe hacia sus planes, vamos a experimentar el gozo y la dicha de caminar en la voluntad de creador de todo.

¿Cuál es la brújula de tus sueños? Que sea Dios y nadie más.

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