El peligro de los pecados ocultos

El Salmo 19:12 dice: “¿Quién podrá entender sus propios errores?, Líbrame de los que me son ocultos”.

En otros devocionales he compartido la riqueza del Salmo 19. En él, el rey David expresa las bondades de la Palabra de Dios, y dice que aun la creación canta sobre sus maravillas. Tanto la Biblia como la creación rinden culto al creador, y David no se quiere quedar atrás; él desea que sus dichos sean gratos delante de Jehová.

Pero me llama la atención que en el versículo 12 David ora así: “¿Quién podrá entender sus propios errores?, Líbrame de los que me son ocultos”. Este versículo nos enseña que David no está preocupado por adorar a Dios de labios para afuera, sino que quiere que su corazón sea puro y santo para Él.

En el Salmo 51:17, David expresó esta gran verdad: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Así que el Señor se agrada más en un corazón contrito y humillado que en una hermosa disertación de palabras. La verdadera adoración es en Espíritu y en Verdad, eso quiere decir que la alabanza que glorifica a Dios es la que se hace por medio de la obra santificadora del Espíritu Santo y con un entendimiento pleno de la doctrina.

Por eso el rey David pregunta en el Salmo de nuestro devocional: “¿Quién podrá entender sus propios errores?”. El corazón del ser humano es engañoso. Jeremías 17:9 dice que es perverso y que en muchas ocasiones ni si quiera los hombres pueden conocerlo como es debido.

El corazón es engañoso. La Biblia nos manda a examinarnos a nosotros mismos, y probar si estamos en la fe (lee 2 Corintios 13:5). ¿Por qué?, Porque ¿quién podrá entender sus propios errores? Hay muchas cosas que nosotros hacemos y que la Biblia condena como pecado; aún hay personas que viven desagradando a Dios, pero creen que están caminando en su voluntad.

Puede que tengamos un pensamiento equivocado; quizá tenemos una motivación errónea para hacer las cosas; a lo mejor estamos desobedeciendo a Dios en un punto de su Palabra creyendo no es así; es probable que tú estés viviendo una vida que va en contravía de la verdad revelada en las Escrituras y no te das cuenta de tu grave error.

¿Quién podrá entender sus propios errores? No debemos confiar en nuestra propia prudencia, sino depender exclusivamente de la Palabra de Dios para actuar con sabiduría. Por eso el versículo 7 de este Salmo dice: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”. La Biblia es la que nos hace perfectos, convierte nuestra alma y nos hace sabios para vivir una vida que en verdad glorifique a Dios.

Por eso David dice: “Líbrame de los [errores] que me son ocultos”. Los errores ocultos son los más peligrosos que hay, porque son como un cáncer que crece silenciosamente y en el momento menos esperado hace metástasis, se riegan por todo el cuerpo. Los errores ocultos son una seria amenaza porque debido a que no se aprecian a simple vista, se pasan por alto y al final destruyen la fe de la persona.

La palabra “líbrame” aquí significa: ‘limpiar’ o ‘extirpar’. Y es sorprendente que David use esta palabra hebrea, porque refuerza la idea de que los errores ocultos son un cáncer en el alma que debe ser extirpado. ¿Quieres librarte de este peligroso mal? Lee conmigo los versículos que están antes de nuestro texto; versículo 9 al 11: “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón”.

La única manera para ‘limpiarnos’ del cáncer de nuestros errores ocultos es atender a los juicios de Jehová, dejarse amonestar por ellos; estudiar con diligencia las Escritura y pedirle a Dios que nos haga consientes de aquellas cosas que estamos haciendo mal. En el versículo 8 de este Salmo David dice: “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos”. La Biblia puede ayudarte a ver tus errores ocultos y ser libre de tu maldad.

Y tú, ¿le pides a Dios que diagnostique a diario si tienes errores ocultos que te alejan de Él? ¿Eres consciente de que tu corazón es engañoso, y que no debes apoyarte en tu propia sabiduría? ¿Deseas diagnosticar a tiempo tu salud espiritual para evitar una muerte prematura? Has de la Biblia tu manual de instrucción diaria, y atesórala con todo tu corazón, pues en ello hay gran galardón.

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